¡Tú eres la imagen de Dios!
Sueño: Soñé con un Señor que se le salían un gusano grande del ojo, y cuando mi mamá se lo fue a sacar le salió muchos gusanos, me levanté sintiendo esa sensación en mi costado derecho.
Algo que aprendí con este sueño y en toda la semana que había pasado desde dicha sensación, es que, en la vida del creyente hay dos cosas fundamentales; una de ellas la obtuve de las palabras de Max Lucado en su libro Cuando Dios susurra a tu oído "El Espíritu Santo es la presencia de Dios en nuestras
vidas, que lleva a cabo la obra de Jesús. El Espíritu Santo nos ayuda en tres sentidos: hacia adentro (al
concedernos los frutos del Espíritu, Gálatas 5.22–24 ), hacia arriba (al interceder por nosotros, Romanos
8.26 ) y hacia afuera (al derramar el amor de Dios en nuestros corazones, Romanos 5.5 ).
En la evangelización el Espíritu Santo ocupa el centro del escenario. Si el discípulo enseña, es
porque el Espíritu enseña al discípulo ( Lucas 12.12 ). Si el oyente queda bajo convicción, es porque el
Espíritu ha penetrado ( Juan 16.10 ). Si el oyente se convierte, es por el poder transformador del
Espíritu ( Romanos 8.11 ). Si el creyente nuevo madura, es porque el Espíritu hace que sea competente (
2 Corintios 3.6 )." En el tiempo de Dios hay un ¿para qué? muy diferente a un ¿por qué?. En mi vida secular había estado adquiriendo una nueva marca, un nuevo sentido, y una diferencia a lo que de ahora en adelante iba a ser, con lo que yo pretendía ser, es decir, Dios estaba limpiando y madurando mi vida espiritual.
Y la otra viene ligada con una verdad: uno tiene descendencia desatada en el ámbito espiritual, pero cuando Dios manda a su hijo a morir por nuestros pecados, a resucitar para nuestra salvación, la naturaleza original del hombre que hizo el diablo al hacer que Eva pecara, queda disuelta. Entonces como hija de Dios no puedo tomarme este hecho como algo a que aferrarme, sino que tengo que ver más allá: Cuando esté el momento de aflicción no mires la cara del problema, sino la cara de nuestro Padre.
Mi aprendizaje con este sueño es ir más allá, poner mi vista a como me ve Dios, esa sensación de que hay un propósito muy importante para cada uno de los que estamos confiados en su palabra y en su venida. Dios me ha dado firmeza, antes era como una curiosidad, el anhelo de bajar a las aguas y que Dios me de el propósito de mi ministerio me es ahora un anhelo a mi corazón.
¡Dios los bendiga grandemente!
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