Cuando Dios habla

Estos días navegando por la web me encontré con un bloguero Cristiano, me llamó mucho la atención sus sugerencias para escribir en el internet sobre lo que Dios nos entregaba... Sabemos que Dios es nuestro creador, porque cuando Cristo vino no los presentó como nuestro Padre, entonces como hijos de Dios, aunque no pensemos igual, tenemos las mismas enseñanzas de valores, que ambos consideramos en nuestras escrituras, es decir, la guía del Espíritu Santo con respecto a lo que debemos callar y lo que debemos contar, no porque algunas cosas sean secreto, sino porque hay cierta información fácil de masticar por mi parte y de digerir por la suya; y por otro lado, hay otras que cuestan un poco más de tiempo para aclarar en la mente consciente. Otros factores importante es que algunos rhemas necesitan de situaciones que las subsigan para poder ser reveladas, en este caso publicadas, como fue el caso de esta nueva entrada. 

Así que cuando no comprendemos que Dios es nuestro Padre, nos resulta difícil entender lo que él te entrega a través de otras personas, no solo cuando alguien te habla de tu situación personal, sino también cuando lo hace hacia alguien de tu alrededor; aunque a veces parece más fácil decir: "esa palabra le cae como anillo al dedo a tal persona" piensa por un momento ¿qué crees que Dios te está revelando? crees que es para que estés informado de los últimos acontecimientos de las personas, para ayudarlo a entender que quiere decir Dios a esa persona o para que tú hagas algo que pueda cambiar la situación de esa persona; son decisiones totalmente diferentes... cómo saber la respuesta, únicamente orando y Dios te dará la respuesta de tu misión para con esa palabra.

Desde que leí el blog de mi hermano en Cristo me sentía un tanto preocupada por si había estado escribiendo algo que a Dios le no agradara, ya que eran escritos que hice a los inicios de mis caminos en su verdad, asi que la misma recomendación que te dí arriba para decidir qué hacer la hice: oré, me puse a orar estos días por mis escritos, en mis momentos de intimidad a hablarle a Dios de lo que pensaba escribir y Dios me dió una respuesta en 1 Samuel 3:

"El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia. Y aconteció un día, que estando Elí acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse de modo que no podía ver, Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios; y antes que la lámpara de Dios fuese apagada, Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí. Y corriendo luego a Elí, dijo: Heme aquí, ¿Para qué me llamaste? Y Elí le dijo: Yo no he llamado; vuelve y acuéstate. Y él se volvió y se acostó. Y Jehová volvió a llamar otra vez a Samuel. Y levantándose Samuel, vino a Elí y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Y él dijo: Hijo mío, yo no he llamado; vuelve y acuéstate. Y Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada. Jehová, pues, llamó la tercera vez a Samuel. Y él se levantó y vino a Elí, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al joven. Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar. Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye. Y Jehová dijo a Samuel: He aquí haré yo una cosa en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos. Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin. Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado. Por tanto, yo he jurado a la casa de Elí que la iniquidad de la casa de Elí no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas. Y Samuel estuvo acostado hasta la mañana, y abrió las puertas de la casa de Jehová. Y Samuel temía descubrir la visión a Elí. Llamando, pues, Elí a Samuel, le dijo: Hijo mío, Samuel. Y él respondió: Heme aquí. Y Elí dijo: ¿Qué es la palabra que te habló? Te ruego que no me la encubras; así te haga Dios y aun te añada, si me encubrieres palabra de todo lo que habló contigo. Y Samuel se lo manifestó todo, sin encubrirle nada. Entonces él dijo: Jehová es; haga lo que bien le pareciere. Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras. Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, conoció que Samuel era fiel profeta de Jehová. Y Jehová volvió a aparecer en Silo; porque Jehová se manifestó a Samuel en Silo por la palabra de Jehová."

Soy hija de Dios y obra de sus manos, todo lo que he recibido se lo agradezco a él, me ha colmado de bendiciones, dones y talentos para ser sierva útil; sería ilógico que él proveyendo cosas tan valiosas para mí, que en medio de la necesidad él ha estado allí, yo no dijere cuando me llame (que es todos los días): "Heme aquí, hábleme porque tu sierva oye".

Pero escudriñemos un poco más la palabra, Juan 8:32 dice: "y conoceréis la verdad, y la verdad os hará, libres" Esto implica que podemos conocer y aún así no ser libres; pero sigamos leyendo en el versiculo 36: "Así que, si el hijo os libertare, seréis verdaderamente libres" Que hermosa palabra ¿cierto?, Jesús nos enseñó a orar: adorando primeramente a nuestro Dios exaltando su nombre glorioso, luego agradecer por el alimento que nos ha proporcionado, y después pedirle perdón por nuestros errores, fallas o pecados cometidos; pero también nos dejó una oración para aceptarlo como nuestro Señor y Salvador, y desde ese momento, nos entrega la verdad, y nos dice algo como esto: "aquí te entrego este gran tesoro que viene de lo alto, cuidalo muy bien porque al guardarlo en tu corazón os serás libre de toda opresión" te preguntarás ¿Qué es ese gran tesoro que nos entregó? La Palabra de Dios, el logo de Dios... entonces para ser libres ¿debemos? ¡PERMANECER EN SU PALABRA! a través del arrepentimiento de nuestros pecados, esas obras de la carne de la que éramos esclavos, que no nos permitía ser libres.

Tener Hambre

Cuando Dios nos pide andar con el Espíritu es andar en sus frutos [Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; puedes revisar Gálatas 5] y es bajo su manto que podremos enseñar andar en la palabra de Dios Gálatas 6:6: "El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye" ¿Qué debemos hacer? dar siempre gracias y compartir; Dios bendice y multiplica lo que te ha dado y lo que has compartido. Muchas veces he pensado que debemos vivir como los animales, especialmente los pájaros, que se desprenden de su ego, no se preocupan de lo que comerán, ni si llueve o hace frío; simplemente viven porque Dios les provee, cuando encuentran comida o cuando es un día radiante, lo disfrutan, cantan, se tumban al sol, hacen su digestión y no piensan en el hambre de mañana. 

Así que no te quejes de tu salario, bendícelo. Si estás en un momento de escasez, bendice lo poco y lo mucho que Dios te ha entregado. Si algo te falta, no significa que Dios no pueda dártelo, demuéstrale que tienes confianza en que él puede proveerte y darte muchas bendiciones a través de quien menos tu creas... no te afanes en lo material sino que aferrate a Dios, su palabra y sus promesas: porque si alimenta a las aves también lo hará contigo. 

Ahora me estoy atreviendo más a ver como él me ve, y compartir lo poco que tengo para su gloria, bendiciendo mis dones y talentos, y sé que provisiones abundantes él dará, no solo a mí, sino también a ti que me lees, nuestro padre nos proveerá de grandes bendiciones, solo tenemos que confiar en su amor. 


Bendecido día para ti, tu familia, para tu hogar y para todas mis amistades que siempre me leen, que me dan un aliento a seguir escribiendo y sobre todo a mis hermanos que me han guiado en el transitar este hermoso camino que me llena de paz y gozo. 

PD: no quise poner imagenes, porque siento que Dios desea que te centres más en lo escrito que en una imagen; por lo menos para esta entrada. 

Dios los bendiga grandemente. 





Comentarios