El proceso transformador de Dios



En el proceso de aprender y cambiar en Dios hay varias etapas por las que debemos pasar como pruebas para alcanzar ver su gloria, no quiere decir que estas pruebas son de fuego necesariamente, pero sí son pruebas que nos exigen un nivel mayor de compromiso tanto con el padre, como para nuestro crecimiento y el de otros. 

En primera instancia está la incompetencia inconsciente, tiene un nombre poco agradable, lo sé, pues es la etapa donde no sabemos qué es lo que te está saboteando o impidiendo el acceso a la comunicación armoniosa con Dios, lograr ver su gloria o simplemente contemplar tu día a día de manera reflexiva y en paz. 

Por ejemplo orar, no lo logras por más que te inclinas y hagas todo lo que se te indica para lograrlo, cómo concentrarte, pedir a Dios que te guíe y hacerlo en un sitio especial; es que en la raíz de esto hay un problema espiritual. 

Yo era de las personas que solo hablaba con Dios en tiempos de ansiedad, en tiempos de dolor, pero lo hacía para evadir mi responsabilidad con el padre, conmigo misma y con la sociedad, buscaba ser la niña malcriada que se victimizaba. ¿Cómo iba a tener una verdadera relación con Dios así? Pero mientras no lo supe no pude hacer nada. 

Lo mismo me sucedió cuando intenté buscar el amor por fuera, no me funcionó, porque mi forma de comunicación era agresiva, pero yo era incapaz de verlo, estaba ciega. 

En esta etapa necesitas algo que te haga abrir los ojos, voltear tu mirada hacia el problema para verlo con claridad... esto es lo primero que debemos pedir o desear, hacer visible ante nuestros ojos el problema, porque una cosa es lo que pensamos que es la realidad y otra la verdad que solo Dios puede darnos. 

Una vez que Dios te muestra la VERDAD de tu problema, que lo hace visible para tu vista, irás escarbando más y más. Dios te hace ver tu problema pero él permite que tu tomes la decisión de que hacer a partir de ese momento. Aquí ya nos encontraremos en la etapa de incompetencia consciente.

Una vez que decides escarbar más, empiezas a saber qué está pasando contigo, comienzas a ver el por qué no logras conectar al 1000% y Dios comienza a revelarte elementos que van a ir permitiendo comprender lo que denota estas conductas o reacciones. 

El Espíritu Santo te ayuda a ir recorriendo una fase de apropiación, todo lo que vas descubriendo lo vas haciendo en bases más sólidas, en la palabra de Dios y en tu fe. 

En una tercera etapa del aprendizaje de Dios ya haz avanzado en lo que te hace falta, en lo no te ha funcionado anteriormente: actitudes, decisiones... Lo tienes identificado y cada día vas quitando capaz que antes ibas colocando para ocultarte, ahora vas quitando para alumbrar y reconocer que necesitas un cambio. 

Sin embargo aún te falta, y Dios juega un papel fundamental aquí. La relación que creas con él se convierte en una bitácora de avances y retrocesos, de lucha continua y de compromisos contigo mismo para reconocer los senderos de Dios.

La palabra de Dios es un apoyo para resolver esos desfallos que se presentan en la vida cotidiana de cada uno de nosotros, te da las fuerzas para seguir y te motiva. Cuando miras la biblia y te dices: "Mira, todo esto es lo que he avanzado. Este trabajo no ha sido en vano, estoy viendo resultados." 

¡VE LOS RESULTADOS!

 Ver el antes y el después te da una satisfacción infinita, esa es una verdad. Si lo haces con cada meta, entonces todo lo que aprendes de la palabra y los caminos de Dios (teoría-práctica) no se perderá en tu memoria, jamás será un momento fugaz; sino que será vida eterna.

LA PERMANENCIA DE LA ESCRITURA

La sanidad espiritual y emocional es como la limpieza de tu hogar. Cuando era adolescente me irritaba escuchar a mi madre quejarse de que la casa volvía a ensuciarse y entonces su trabajo no había valido la pena, yo le decía "si se vuelve a ensuciar ¿por qué limpiar?" 

Ahora sé la respuesta, limpiar para sentirse a gusto en el lugar donde estás, porque vivir entre escombros, polvo y basura es indeseable. 

Bueno exactamente como limpiar es la etapa de sanación espiritual.

Las personas no cambiamos de la noche a la mañana, menos si tenemos dolor y culpabilidad, esto solo lo hace Dios. Aunque haya un cambio externo muy notable cuando entramos en sus caminos, internamente lleva un proceso, que si deseas hacerlo bien, debe hacerse paulatinamente en su tiempo. 

Debemos tener en cuenta que este proceso podemos tener recaídas, es normal, no desistas. Somos seres humanos y tendemos a la incoherencia, imperfecciones y fallos; recuerda que cuando caes, más cuando recaes, el sentimiento puede volverse insostenible, porque sientes que haz vuelto al punto de partida y no es así, simplemente es un resbalón del que con la ayuda de Dios te recuperarás porque él ya te ha dado todos lo elementos, herramientas necesarias para levantarte de nuevo. 

Sí lo hizo una vez, lo hará las veces que haga falta. 

Aquí es donde tu FE se convierte en tu apoyo y la relación con Dios, en tu confidente; la oración pasa a ser el espacio en que te permites hacer una limpieza, el Espíritu Santo es ahora tu aliado para desahogarte y mantenerte firme en Dios.


Mi invitación:

Comenta cómo ha sido tu etapa, y comparte también tu aprendizaje... 

Dios nos siga bendiciendo grandemente

¡Amén y Amén!

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